Después de todo ¿qué es respeto?

Falls Lake

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Los otros días participé de una reunión en casa de mi hermana. Asistí con mi esposo y mi hijo SaiMir de 11 meses. ¡Todos nos recibieron con alegría y muestras de amor! Se acercaban atraídos por SaiMir, querían tocarlo y cargarlo, él les sonrió a algunos, pero de “lejitos”.

Lo sostenía entre mis brazos cuando una de las muchachas, hija del jefe de mi hermana, me preguntó si podía cargarlo y le conteste: extiende tus brazos e invítalo, si él se va, pues es que quiere que lo cargues. Ella lo hizo e inmediatamente SaiMir se volteó hacia mí, ella se avergonzó un poco, esperaba que él se fuera con ella de inmediato. Le dije: él no te conoce, pero si comparten un rato quizás se va contigo. Ella no insistió más y durante la fiesta la observé con otro bebé en brazos.

Pensé, a lo mejor no le cayó bien que no le entregara a SaiMir, pero es que SaiMir es el que decide con quien quiere estar, yo soy su guardiana y lo respeto.

Ese evento me motivo a escribir este artículo. Nuestra sociedad, por agradar y complacer a otros, permite cosas que no quieren hacer, por aceptación, reconocimiento, entre otros. 

Exigimos a los niños que le den abrazos, besos y otras muestras de amor a amigos y familiares, sin preguntarles primero si eso es lo que ellos quieren y sienten hacer. No se considera que el niño es dueño de su cuerpo y él decide con quién quiere compartir la intimidad de un abrazo, una caricia o un beso. Muchas veces los adultos se sienten avergonzados si el hijo no saluda a un familiar, piensan en lo que dirán luego sobre los modales del niño, pero no tiene que ver con modales; es respeto propio.

Reflexiono sobre cuándo un niño que es obligado a besar y abrazar a otras personas, puede ser un blanco fácil de abusos sexuales por parte de familiares y amigos de los adultos, pues se sienten que deben de complacer a los “grandes”, deben de ser “educados”. Se les enseña a no respetarse y hacer cosas aunque no quieran o no se sientan bien con ellos mismos. De este modo, no siguiendo su intuición o guía interna.

Adopté el estilo o técnica, permitiendo que SaiMir decida si quiere que alguien lo cargue o no.

Les digo: -¡Pregúntale a él!

Esto ha sido maravilloso, SaiMir lee la energía de las personas, su lenguaje corporal, {él sabe y yo confió en su criterio} aun con sus aparentes cortos, 11 meses de vida, él nos está enseñando a mi esposo y a mí, mucho más de lo que podamos imaginar.

Si obligara y/o fomentara que SaiMir esté abrazando y besando a todos, para yo quedar bien, estaría enseñándole que:

  1. Él no tiene control sobre su cuerpo.
  2. Yo o cualquier persona, tiene el derecho de tocarlo como quiera y cuando quiera.
  3. Familiares no podrían abusar de él.
  4. Los demás no tienen que respetar su espacio personal.
  5. No tiene que seguir su intuición o guía interna, que no vale lo que él siente.
  6. Abrazar o cualquier contacto físico, es la única manera de mostrar afecto o apreciación hacia las personas.

Mi labor como mamá de SaiMir es dejarle saber qué está bien. No obstante, si él no quiere abrazar o mostrar afecto a otras personas,  demostrarle que puede confiar en mí y dejarme saber cuándo lo sienta; por qué no quiere abrazar a tal persona y manifestarle cuan atenta me encuentro a su lenguaje corporal. Yo soy la guía y cuidadora de SaiMir, él no es mi pertenencia, por lo tanto debo respetar y cuidar de él y también nosotros; sus padres, aplicar estas mismas reglas con él.

A las personas que se puedan ofender porque SaiMir no les quiera abrazar, besar o irse con ellos, les puedo decir que no lo tomen personal. Como adultos, debemos entender que no todos estamos interesados en este tipo de interacción y eso está bien. Podemos hablar con nuestros hijos y ver de qué manera ellos están interesados en mostrar afecto, ya sea mediante un dibujo o compartir alguna merienda con la persona que ellos deseen. Cuando los forzamos a abrazar a otros, le estamos diciendo que esa es nuestra expectativa, lo que nosotros esperamos que haga con esa persona y que así es como tienen que mostrar amor o aprecio, que esta es la única manera.

En fin, nuestros niños tienen una sensibilidad hermosa, son puros e inocentes, ellos ven y sienten cosas que nosotros no. Por lo tanto, yo me dejo llevar de SaiMir, solo él sabe lo que es mejor para él en este sentido; es su cuerpo, su espacio y así lo respetamos.

Después de todo ¿qué es respeto? ¡Respeto, es Amor!

Raisa Espinet Batista © para Innóvat Puerto Rico –  2015

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